jueves, 20 de agosto de 2020

Rey de pista - Sobre Super Smash Bros Ultimate y los "partyjuego"

Vale, caretas fuera. Nunca he apreciado a Smash Bros. Me parecía un juego divertido, simpático y poco más pero nunca lo vi como esa saga que todo el mundo amaba y debe amar. Incluso llegue a tenerle tirria por causa externa -mucho gilipo- y puede...que me arrepienta ahora. 

Este texto nace dada a la coincidencia de este fatídico verano de 2020. Me invitaron para quedarme un fin de semana; celebrar un cumpleaños decían y para amenizar la velada, decidí traerme la golosa Nintendo Switch con sus diversos “partyjuegos”. Que si Mario Kart 8, que si Mario Party.. había mucha chicha para divertirse un grupo de amigos, pero entre la plebe se ocultaba un diamante en bruto. Lo que Smash Bros Ultimate hizo ese fin de semana fue mágico. Sí; reinaba la risa y el cachondeo pero también se veía esa pizca de rivalidad y pique. Había magia en el ambiente y entonces me di cuenta que todo esto fue posible gracias al dichoso título.

Es enigmático como un maestro como Sakurai ha hecho que pase de menospreciar el legado de una franquicia a cautivarme; a aprender y escribir algo incluso. Smash Bros no me parece un juego de carácter eSport o competitivo, pero si tiene algo que ningún juego tiene en su haber y es ser el “partyjuego” por excelencia.

Lo que quiero decir, sin tirarme el rollo, es que me alegra haberme equivocado. Me alegra que Smash Bros exista; que los juegos familiares para jugar con amigos y demás sigan con nosotros porque suelen alegrarnos parte de la tarde, la noche o incluso una convivencia. Al final lo importante en esta vida es que existe un juego donde Ryu, Megaman, Cloud, Mario, Rem (Joker) y Pac-Man se peguen de hostias para saber quién es el más poderoso y sin querer ser un Nintel, la ganadora de la eterna lucha es Nintendo y siempre será Nintendo.

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