Durante la aventura de la segunda parte, el personaje llega a dar tantas vuelvas en su cabeza en pos de vengar la muerte de Joel, sin importar las consecuencias de cada acción; cada matanza ocasionada hacia los compañeros de Abby y demás Lobos. Hay momentos que notas un agobio por avanzar en el mapa... sobre todo en el final del Tercer Día. Ellie llega a perder la cabeza en varios momentos -la parte del hospital es ruin y cruel y la adoro- y cuando creemos que está libre de toda atadura; que vive una vida alegre y bonita con Dina y su hijo en esa granja...la armonía se rompe.
Se que ésto es una exageración, realmente ya tiene que ser la situación muy dura como para ir a una isla a acabar con lo empezado *risas* pero en cierto modo...he podido sentirme como Ellie. He querido ir a por Abby; he querido matar a todos esos Lobos; Serafitas y lo que se ponga de por medio.. y cuando quiero parar todo ésto, ya es demasiado tarde y te encuentras a Abby, desnutrida y en su peor estado junto a Ellie; que me recordaba a esa niña que huía del caníbal y pedófilo del juego original, David.
Al final, The Last of Us Parte 2 es un juego que explica que cada acción tiene su consecuencia; que siempre puedes tocar hasta el fondo del pozo de mierda. Adoro la historia que quiere narrar Naughty Dog y adoro tantas cosas que me encantaría escribir un libro sobre ello. Hay cosas que a lo mejor son negativas pero, que se yo, solo quiero disfrutar del juego y olvidarme de todo.
En el final del título, Joel dice una frase que me flipa: "Si Dios decidiera darme una segunda oportunidad, te aseguro que lo haría de nuevo". Aquí Joel es una persona mayorceta; vieja pero con la misma mentalidad egoísta y he pensado... que yo también lo haría. También haría cada acción hecha en esta vida; cada momento vivido... cada fallo y cada victoria.
Volvería a amar a los videojuegos, eso también, porque luego nos deja estampas como estas y no se si podré recuperarme después de haber visto un videojuego como The Last of Us Parte 2.

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